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¿Tengo obligación de comunicar el cambio de titularidad de mi vivienda tras su venta?

El art. 9.1.i LHP establece que es obligación del propietario » (…) comunicar a quien ejerza las funciones de secretario de la comunidad, por cualquier medio que permita tener constancia de su recepción, el cambio de titularidad de la vivienda o local. Quien incumpliere de esta obligación seguirá respondiendo de las deudas con la comunidad devengadas con posterioridad a la transmisión de forma solidaria con el nuevo titular, sin perjuicio del derecho de aquel a repetir sobre éste. Lo dispuesto en el párrafo anterior no será de aplicación cuando cualquiera de los órganos de gobierno establecidos en el art.13 haya tenido conocimiento del cambio de titularidad de la vivienda o local por cualquier otro medio o por actos concluyentes del nuevo propietario, o bien cuando dicha transmisión resulte notoria». Entonces, ¿qué se entiende por comunicar el cambio de titularidad, solo informar de su venta o comunicar quien es el nuevo propietario?

Desde Stil Mediterrani, administrador de fincas en Xirivella, os informamos que se entiende por comunicar el cambio de titularidad informar con claridad quien es el nuevo propietario. Esta comunicación ha de hacerse de forma que permita tener constancia de su recepción.

De esta forma, se agiliza la administración de la propia comunidad que, conocedora de la transmisión, podrá de forma inmediata emitir las comunicaciones y girar los recibos de gastos a nombre del adquiriente.

Se trata de una obligación que incumbe al transmitente o titular anterior, sobre quien recae la obligación de comunicar a quien ejerza las funciones de secretario de la comunidad, el cambio de la titularidad de la vivienda o local. Por lo tanto, en el eventual supuesto de reclamación contra el anterior propietario, incumbirá a éste probar que llevó a cabo la comunicación del cambio de titularidad a la comunidad (LEC art. 217.1 y 3), la cual podrá efectuar, dice la LPH, por «cualquier medio que permita tener constancia de la recepción de la comunicación». La sanción que acarrea el incumplimiento de esta obligación es verdaderamente importante, ya que el transmitente, aunque al dejar de ser propietario deja de ser deudor de los gastos comunes devengados tras la transmisión, se sitúa como responsable solidario para el caso de que el adquiriente no satisfaga dichos gastos (AP Segovia 26/6/02, EDJ 45699).

Por ello, se debe realizar dicha comunicación por algún medio que permita tener constancia de la misma. La ley no exige que se trate de una comunicación fehaciente, pero el transmitente, por su propio interés, debe asegurarse de que la comunicación sea recibida y de que, en todo caso, pueda conservar algún elemento que le pueda servir de prueba de la comunicación ante una posible reclamación de la comunidad.

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