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Mi vecino tiene una serpiente por animal de compañía, ¿qué puedo hacer?

Mi vecino tiene como mascota una serpiente. ¿Es legal que tenga este tipo de mascota? ¿Qué soluciones hay para evitar el pánico entre los vecinos?

Desde Stil Mediterrani, administrador de fincas de Xirivella, os respondemos que lo primero que hay que hacer es determinar si nos encontramos ante un animal peligroso cuya tenencia requiere de algún permiso específico, o, sencillamente resulta prohibido.

El régimen jurídico en cuestión se encuentra disperso en distintas normas de naturaleza estatal, comunitaria y municipal. En el primer grupo habría que acudir a la Ley 50/1999 de 23 de diciembre de 1999 sobre el Régimen Jurídico de la Tenencia de Animales Potencialmente Peligrosos, y al RD 287/2002 de 22 de marzo de 2002, por el que se desarrolla esa Ley. En el segundo, algunas Comunidades Autónomas como la valenciana o madrileña, han regulado sobre la tenencia de animales peligrosos. Y también algunos ayuntamientos regulan a través de una Ordenanza específica la tenencia domiciliaria de animales con carácter doméstico y las condiciones de su disfrute.

Para saber si la serpiente es o no doméstica deberemos recurrir al Servicio veterinario municipal de la localidad en la que sucede este hecho. Y si se trata de un animal prohibido será aquí donde habrá que poner la denuncia. Pero, si se trata de una especie de serpiente de compañía (que es lo más habitual) se deberá atener al régimen de cualquier otro animal de esa naturaleza (ejemplo, un gato o perro), en cuyo caso se antenderá a lo dispuesto en la ordenanza municipal o la normativa de la comunidad autónoma. Lo normal es que los servicios comunitarios (como ascensor) sólo se usen portando estos animales cuando no haya otro vecino. En animal nunca puede quedar abandonado en una zona común. Si así ocurriese, se deberá denunciar ante la policía municipal.

Y si el vecino infringe estas normas de conducta cívica la cuestión podrá tratarse como una actividad molesta, pudiendo recurrir al procedimiento del art. 7.2 LPH. Es decir, la acción de cesación de esa actividad.

En conclusión como se trata de un animal de compañía los vecinos no pueden prohibir la tenencia del mismo al propietario. Pero sí podrán establecer una reglamentación de régimen interno que disponga de unas mínimas reglas de convivencia en cuanto al uso de los elementos comunes que el tenedor debe respetar. Si no es así, se podrá recurrir al procedimiento expuesto en el art. 7.2 LPH.

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